MADRID, 8 May. (EUROPA PRESS) -

“Es un periodo de gran confusión, es evidente que la vieja idea de cultura ya no es válida”, ha manifestado este martes el escritor y Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, en el marco de la entrega del XIV Premio Vargas Llosa NH de Relatos, celebrada en Madrid.

El escritor ha hecho estas declaraciones con motivo de la publicación el pasado mes de abril de su último ensayo, ‘La civilización del espectáculo’, en el que denuncia la degradación del concepto de cultura y la entronización de los espectáculos o la cultura del gran público.

En palabras del autor de ‘La fiesta del chivo’, la realidad actual ha hecho a la cultura “estallar en pedazos”, aunque matiza que el hecho de que le haya hecho cambiar “aún no está tan claro”.

Su principal crítica es que “la imagen pasa a tener la hegemonía que antes tenía la palabra” y la cultura hoy ha dejado espacio a “la diversión y el entretenimiento”. “Ha pasado a tener una importancia que no tenía en el pasado, cuando la cultura se asociaba a la reflexión y a aspectos relacionados con la naturaleza humana”, ha señalado.

Según ha indicado, “algunos consideran que por fin la cultura se ha democratizado”. Otros, en cambio, ven “con preocupación” la desaparición de ciertos cánones de orden ético y estético, que hasta un momento eran “guías con las que orientarse mejor” para saber cuándo algo es “hermoso y bello”.

Vargas Llosa insiste en que “no está contra el entretenimiento”: “Voy al cine y veo fútbol”. Sin embargo, matiza que, aunque puede ver una película de Schwarzeneger y disfrutarla “hasta el final”, establece una diferencia entre esa cinta y una de Visconti. A su juicio, la dificultad ahora se encuentra en saber establecer esas categorías.

Asimismo, ha querido diferenciar entre cantidad y calidad. Para el Nobel, es obvio que ahora hay “más lectores para el Quijote que en la época de Cervantes”, incluso hace cien años el porcentaje de personas que tenía acceso a la cultura era menor, pero era “más influyente que hoy”.

EL FALSO ARGUMENTO DE LA DEMOCRATIZACIÓN

Para Vargas Llosa, la globalización es “uno de los logros de este tiempo”. “Hay un proceso de integración que servirá para acabar con los prejuicios, como los estereotipos que antes separaban a las culturas”, ha dicho.

En el caso de la revolución de las comunicaciones, el escritor destaca el gran progreso que ha supuesto en pro de la libertad, en especial en países que tienen un alto grado de censura. Sin embargo, ha hecho referencia también al efecto negativo de los grandes medios de comunicación.

En este sentido, ha señalado que estos medios apuntan, “por lo general”, a alcanzar la audiencia más numerosa, lo que en muchas ocasiones supone una “vulgaridad” y una “banalidad” llevadas al “extremo”.

Vargas Llosa ha mencionado el efecto de Murdoch en Reino Unido, que transformó la prensa inglesa y creó “un público ansioso de amarillismo”. Según sostiene, “este efecto cultural pernicioso no se puede justificar con el argumento de la democratización”.

El filósofo español Fernando Savater aseguró que el epicentro de la cultura está hoy en internet y ya no hay centros geográficos que se alcen con esa categoría.

“El epicentro de la cultura se trasladó al mundo virtual de internet, y no tiene sentido protestar por esto, porque la historia no tiene libro de reclamaciones”, dijo el filósofo que participa en Nueva York en el festival literario Voces del mundo del Pen Club.

Savater (San Sebastián, 1947), en el contexto de este festival fundado por Salman Rushdie, participa en un mesa redonda organizada por el Instituto Cervantes de Nueva York, además de que impartirá una conferencia junto al irlandés Hugo Hamilton y colaborará con otros escritores en uno de los eventos programados, que recibe el título de Safari literario.

El autor de Ética para Amador apuntó que “aunque Nueva York conserva un aura especial”, el epicentro de la cultura ya no se encuentra en un sitio geográfico, está en la web porque las redes sociales establecen vínculos con toda rapidez.

Sin embargo, indicó que la tecnología pone encima de la mesa “un reto muy grande y peligroso: la piratería. El robo de la propiedad intelectual supone una amenaza grave para la continuidad de la creación.

En cuanto a la supervivencia del libro en papel, el ganador del Premio Planeta, por La hermandad de la buena suerte, afirmó que “le queda un largo recorrido y convivirá con lo digital, aunque poco a poco será algo más restringido y que guardamos por aprecio.

Madrid, 25 abr (EFE).- El escritor peruano Mario Vargas Llosa hizo hoy una apasionada defensa de “la alta cultura” porque es “inseparable de la libertad”, fuente de inconformismo y porque ayuda al ser humano a “defenderse de los totalitarismos, del sectarismo y de los dogmas”.

“La defensa de la alta cultura está ligada a la preocupación por la democracia”, afirmaba Vargas Llosa durante la presentación de su nuevo ensayo, “La civilización del espectáculo”, en el Instituto Cervantes, en la que mantuvo un interesante diálogo con el filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky, que defendía algunas posiciones contrapuestas a las del Premio Nobel de Literatura.

El acto fue presentado por el director del Cervantes, Víctor García de la Concha, para quien el ensayo de Vargas Llosa puede causar “una auténtica conmoción en el lector” por las reflexiones que contiene, a partir del convencimiento del autor de que la cultura “se ha adulterado” y está invadida por “la banalidad y la frivolidad”.

Vargas Llosa reconoció que su libro -publicado por Alfaguara en España y en Hispanoamérica- expresa “preocupación y una cierta angustia” al ver que lo que se entendía por cultura en los años 50, 60 ó 70 “se ha ido transformando y convirtiéndose en algo esencialmente distinto”.

El libro “no es pesimista pero sí quiere invitar a la reflexión sobre la hegemonía que ha adquirido la diversión”, que puede convertirse en “la columna vertebral de la cultura”, un cambio que Lipovetsky, autor de ensayos como “La era del vacío” o “La sociedad de la decepción”, ve con simpatía.

Este pensador francés sabe que hoy día ya no se espera que “la cultura cambie el mundo” y en este sentido “ha ganado la civilización del espectáculo” de la que habla Vargas Llosa.

“De la cultura esperamos diversión”, y hay “una vertiente negativa” en eso, pero “la vida no solo es cultura”; es también “política, la relación con los demás y con nuestro propio cuerpo”. Y desde esa óptica, la sociedad del espectáculo proporciona “un grado mayor de autonomía”, permite vivir de una manera “menos trágica que antes” y nos ha liberado en cierto modo de problemas como el nacionalismo o la revolución, afirmó Lipovetsky.

En contra de lo que opina el filósofo francés, Vargas Llosa no cree que la civilización del espectáculo “haya traído paz o sosiego” ni que haya contribuido a que “disminuya la violencia”.

“Todo lo contrario, la violencia está muy presente en nuestra sociedad”, y eso se puede atribuir al “desplome de la alta cultura”, subrayó el escritor peruano.

Si la cultura se vuelve solo espectáculo, “prevalecerá el conformismo, la pasividad”, y puede acarrear “el desplome de las instituciones democráticas” porque favorece “la desmovilización del individuo y la de los intelectuales”, fenómeno este último que preocupa seriamente a este gran escritor, que sí procura participar en los grandes debates de la sociedad.

Lipovetsky no cree que la sociedad del espectáculo favorezca la violencia y recuerda que la alta cultura “no protegió al mundo del nazismo”, que se dio en Alemania, una de las naciones “más cultivadas del mundo; la nación de Goethe y de Kant”.

El autor de “La ciudad y los perros” recordó que todas las sociedades autoritarias “lo primero que hacen es establecer sistemas de censura hacia la cultura”, y eso, a su juicio, es “una demostración de la importancia de tener una cultura rica, altamente creativa y libre”.

“La alta cultura nos defiende contra los totalitarismos, el sectarismo y los dogmas”. La sensibilidad “se embota” si desaparece ese tipo de cultura y por eso “renacen” el nazismo y el antisemitismo y “rebrota la xenofobia en las sociedades cultas”.

Para Vargas Llosa, “el desplome de la alta cultura ha significado el triunfo de una gran confusión” y la desaparición de “ciertos valores estéticos que la vieja cultura había establecido”.

Eso por una parte “es bueno” porque da “una libertad infinita”, pero “dentro de esa libertad podemos caer víctimas del embauco”, especialmente en las artes plásticas donde “todo puede ser arte y nada lo es, todo puede ser bello o feo pero no hay manera de saberlo”, señaló el novelista.

Por Ana Mendoza.

Vargas Llosa alerta sobre lo banal de la cultura

Posted by agetec On abril - 18 - 2012 ADD COMMENTS

Fuente. Elmundo.es

Antonio Lucas | Madrid

A Mario Vargas Llosa no le gusta lo que ve. Este parque de atracciones. Esta tómbola. Este sentido terciadito de la cultura donde todo vale, y cuanto más ruido más foco. Lleva años comprobando que lo que antes se consideraba Cultura ahora ha degenerado en espectáculo. Y así vamos avanzando. A intentar explicar esta mutación, a la vez que a denunciar la pasamanería de tanto “agente intelectual paralizado”, dedica su último libro. El primero desde que ganó el Premio Nobel. Un ensayo, ‘La civilización del espectáculo’, publicado por Alfaguara, donde da forma a su estupefacción, a su descontento, a esa otra forma de estar indignado ante la mercadería de la frivolidad.

No es un proceso de estreno el que denuncia el autor de ‘La casa verde’, sino que trae su larva desde Mayo del 68 y no se ha detenido. “Hemos ido desterrando la cultura tradicional en beneficio de algo nuevo que ha roto la capacidad crítica de la masa, que sólo entretiene y que los poderosos aceptan porque entienden poco peligroso. Sucede así también con el deporte, que está muy auspiciado. Son actividades inofensivas. Inocuas. Entretienen y poco más”, sostiene el escritor.

En esta descompresión tiene mucho que ver, según Vargas Llosa, el rodillo de la especialización. Esa vocación postcontemporánea de confeccionar expertos, especialistas, gentes que parcelan el conocimiento, haciéndolo más hermético e intrasferible. “Es posible así que la cultura ya no sea posible en nuestra época“, asegura con un leve eco funeral. “Y eso afecta también a la Educación, que se ha desnaturalizado. Queríamos acabar con la idea de la ‘cultura es de las élites’, pero hemos conseguido una victoria pírrica, un remedio peor que la enfermedad: vivir en la confusión de un mundo que, paradójicamente, al democratizar la cultura ha propiciado su empobrecimiento”.

De un modo distinto a aquel Guy Debord de ‘La sociedad del espectáculo’, Vargas Llosa reflexiona lanzando una artillería de ideas sobre cómo la política, los medios de comunicación, el erotismo en favor del sexo fácil y expeditivo, o el ocio como referente se han convertido en el nuevo ‘mainstream’. Una forma de modelar a las sociedades como conjuntos acríticos, “como consumidoras de entretenimiento“.

¿Eso no lleva a pensar, peligrosamente, que cualquier tiempo pasado fue mejor? “Bueno, vamos a ver. Hoy tenemos más y mejores democracias que en el pasado. Hay menos prejuicio. Hay menos discriminación. Pero también se han sentado las bases para que la gente tenga cada vez una cultura menos sólida. Menos firme. Mire el caso del arte, por ejemplo: entre Damien Hirst (y sus payasadas) y la Capilla Sixtina, me quedo con la Capilla. Qué duda hay”.

¿Qué responsabilidad tienen en esto los intelectuales? “Sin duda que la tienen. Somos también culpables. Algunos, como Derrida, se han encriptado hasta lo ininteligible. Les dejó de interesar la gente”. Y remata: “A mí la cultura me ha hecho mejor. Me ha enriquecido la vida”. Quiere decir: que le ha dado libertad.

La cultura como vitamina por Rubén Caravaca

Posted by agetec On marzo - 27 - 2012 ADD COMMENTS

Con pocos días de diferencia se han celebrado en Madrid dos encuentros sobre modelos y gestión cultural. El primero sobre “cooperación público-privada en artes escénicas” convocado por @agetec (Asociación de Gestores y Técnicos Culturales de la Comunidad de Madrid). El segundo sobre “cultura libre y colaborativa” por @AsambleAustria del movimiento 15M, ambos totalmente abiertos a la participación de cualquier interesado en los temas.

Por lo que se trató en ellos, se pudo ver que el primero tuvo una cierta carga institucional; asistieron y participaron como público cargos electos de IU y PP, debatiéndose sobre modelos a desarrollar en infraestructuras públicas en tiempos de crisis. La segunda versó sobre experiencias desarrolladas autónomamente desde la ciudadanía, basándose en las posibilidades abiertas por el desarrollo de las tecnologías y la comunicación.

Aunque relacionados, los temas abordados eran bastantes diferentes, pero el mayor contraste era el espíritu, que no el ambiente. En el primero de ellos desilusión, temor, incluso miedo, por unos recortes que están haciendo desaparecer festivales, salas y compañías. Cierta autocensura y complacencia con el discurso institucional que no considera prioritaria la cultura, a la que no duda en descalificar como un sector que vive exclusivamente de ayudas públicas, cuando las mismas son muy inferiores a otras con menos repercusión económica y vital. La realización de actividades a precios de saldo, sustitución de profesionales por voluntarios, de técnicos por becarios… están justificando unos recortes bajo el discurso oficial de vivir por encima de las posibilidades. Calidad y creatividad no tienen sentido, solo la actividad. La primera impresión de los gestores madrileños sobre el debate no fue muy positiva, con independencia del éxito de la convocatoria que fue sobresaliente.

En el encuentro colaborativo denominado con acierto “Cómete la cultura”, reflexiones sobre lo común, software libre, autoedición, comunicación colaborativa, financiación colectiva, la ciudad como espacio cultural compartido. Economía cultural al servicio de creadores y ciudadanos y no al de las industrias del entretenimiento que impulsan todo tipo de leyes para acabar con la libertad en la Red, experiencias auto-gestionadas en América Latina… Espíritu abierto, crítico e ilusionado que contribuye a transformar una realidad que trata de impedir voces críticas y el desarrollo de la cultura y el pensamiento libre. Sin miedo al futuro e implicado en todo aquello que le interesa y le es próximo, es decir, casi todo.

La innovación es imprescindible para la creación, que es solo posible cuando es fruto de la diversidad, el intercambio, las manifestaciones autónomas de personas, colectivos, empresas, asociaciones… que realmente creen en el valor transformador de la cultura. Trabajo y esfuerzo contra los que quieren sofocarla con legislaciones y normas, penalizaciones, con lobbies de presión para defender intereses concretos, que nada tienen que ver con los tiempos actuales.

La cultura siempre se ha manifestado de manera crítica, herramienta histórica contra todo tipo de abusos, con su asfixia se pretende silenciar la discrepancia, justificando un modelo de sociedad determinado, la mejor vitamina para que esto no ocurra es más cultura.

Por Rubén Caravaca

En este blog, y en su versión en papel en Cambio 16, reflexionaba sobre la conveniencia de tener una política cultural coherente. Comentaba la escasa proyección internacional de nuestras propuestas más innovadoras al no presentarlas bajo el paraguas de la marca “España”. Era consciente de que tal afirmación iba a originar controversia y a sabiendas la incluí. Podía haber transformado dicha tesis con la expresión bajo un paraguas común evitando la polémica, pero pensé que era mejor incluirla tal cual. La realidad no es necesario obviarla. Los estados-nación son conocidos por su denominación, lo que permite que sus iniciativas y propuestas sean fácilmente reconocidas a nivel internacional, la mayoría de la población no conoce la realidad interna de cada uno de ellos. No ser conscientes de esto es uno de los motivos de la poca internacionalización de muchas iniciativas culturales. Los comentarios recibidos han sido matizaciones o han mostrado con claridad el desacuerdo con este tema concreto, sin entrar en el fondo de la cuestión.

 

Esta semana más de uno ha reflexionado por la visión negativa que se tiene siempre de los ministros de cultura, sea quien sea y pertenezca al partido que sea, da igual. No hay que ser adivino para entrever que buena parte de la impopularidad de todos ellos es por el sometimiento de nuestra acción cultural a las industrias culturales. No niego que sea preciso el apoyo, como a cualquier otra industria, pero no debe convertirse en el eje cultural central, dividiendo y confundiendo además a la ciudadanía al seguir recomendaciones y sugerencias de determinados lobbies sin ningún debate con la sociedad.

 

Si algo nos caracteriza es nuestra diversidad, una garantía para el diálogo y la relación. Cuando alguien quiere imponer lo suyo, la ruptura se produce a veces de forma trágica y dramática. La diversidad nos enseña a aprender de los demás, a valorarnos y a complementarnos, pero es necesario salir de nuestros mundos particulares. Comprender, respetar y apreciar la diferencia enriquecida, aún más por la presencia de nuevos vecinos asentados recientemente entre nosotros. La diversidad es una de las alternativas a la globalización, pero también es utilizada para mostrar escenarios interesados, mostrándolos de manea preferencial, a veces únicos, tras los que se cobijan intereses económicos concretos y excluyentes. Discriminación, injustica y exclusión forman parte de cualquier estado sea este nacional o regional.

 

Interesa asimilar centralidad con centralismo, acción común con homogenización. Centralidad que parta de la diversidad, capaz de visualizar y plasmar que cualquier política cultural va más allá de un ministerio, de una administración, de las estrategias concretas de los partidos. Que las identidades propias generan riqueza y beneficio. Que no es preciso homogenizar; con mostrar la realidad sirve. Que la cultura permite corregir déficits contribuyendo a vertebrar la sociedad, pero que no sirve da nada si no va de la mano de la educación, el urbanismo, el medio ambiente… Que son más interesantes los procesos que los resultados, en ello la gestión cultural tiene un papel determinante y diferenciador. Que es imprescindible apostar por la codecisión, las experiencias comunes, el compartir. Es urgente salir de nuestras islas y navegar en común garantizando diferencias y discrepancias. La división hace más fuertes a los que quieren mostrar una sola manera de pensar, de actuar y de intervenir recurriendo a una visión excluyente del mundo, mostrándola con diferentes identidades y claves.

 

Ante proyectos de exclusión son precisas alternativas y respuestas coordinadas, activas, de impacto. Los paraguas que las cobijen son importantes pero no determinantes, son otra parte de un juego, que no es el nuestro.

Hace unas semanas comentaba en este blog La pérdida de valor de la cultura. En los últimos días he participado en diferentes foros para poner en marcha encuentros como “El compromiso de la gestión cultural ahora”, “Desarrollo de la cooperación público-privada en artes escénicas” para la Asociación de Gestores y Técnicos Culturales de Madrid #agetec o “Cómete la cultura. Jornada sobre cultura libre y colaborativa” promovida por #AsambleaAustria. Son parte de un debate colectivo entre sectores muy amplios sobre el papel de la cultura en una sociedad global y en crisis como la actual.

Reflexiones diversas, dispares e incluso antagónicas, pero unánimes al contrastar que nunca ha existido una política coherente en materia cultural, Quizás por ello la cultura ha sido, junto a la investigación y la cooperación al desarrollo , la que ha padecido los mayores recortes presupuestarios porcentuales, y no solo desde el gobierno central.

El desarrollo autonómico acarreó la redución de competencias del Ministerio de Cultura, algunos dirigentes nacionalistas -en el sentido más amplio, abogan por su desaparición y las CCAA no parecen tener presente más realidades que su territorio e historia. Los ayuntamientos no se han coordinado estando más prestos en realizar infraestructuras difíciles de manter o en competir entre ellos, sin pensar en poner en marcha mecanismos de coordinación para optimizar recursos. Un modelo descentralizado que nunca ha planteado la cultura como política de Estado, como sí ha ocurrido con sanidad, servicios sociales, educación, seguridad o recogida de residuos, donde la mayoría de las las administraciones están coordinadas.

Escenario que ha motivado que la difusión internacional de nuestra cultura sea prácticamente la misma desde hace años. Que las iniciativas más innovadoras, contemporáneas y alternativas, casi nunca se visualicen bajo el paraguas de la marca España, como tampoco la cultura libre y colaborativa cuando somos una potencia mundial y lo más preocupante es que, en momentos como los actuales, no haya ningún tipo de garantía que asegure el acceso a servicios básicos culturales a toda la población.

Las propuestas más habituales vuelven a poner de manifiesto que en la mayoría de las veces los que desarrollan la política cultural poco tienen que ver con la gestión profesional de la misma. No se puede recurrir a medidas privatizadoras sin más. Existen proposiciones e iniciativas que posibilitan una buena gestión sin necesidad de saldar equipamientos pagados por todos. De la gestión directa a la autogestión, pasando por la cesión, acuerdos, compromisos, especialización, etcétera, con una financiación y fiscalidad acorde con los tiempos.

Lo primero sería ordenar el entramado cultural. Creación de un Consejo Nacional de las Artes realmente útil. Un Observatorio Cultural que para conocer la situación real y entre otras acciones catalogar y ordenar los espacios existentes con el fin de crear unos servicios culturales básicos para todos. Transparencia y evaluación de proyectos realizados con dineros públicos. Reglamentar la participación aprovechando las TICs. Ley de Mecenazgo que tenga presente la realidad cultural, formada mayoritariamente por pequeñas, medianas empresas y trabajadores autónomos. Línea fiscal de apoyo al crowdfunding (financiación colectiva). Regulación de contratos laborales que contemplen la peculiaridad del sector. Herramientas que permitan desarrollar propuestas libres y colaborativas sin menoscabar los derechos de autor que deben adaptarse a la realidad. Reconocimiento de la profesión de gestor cultural, existente y omnipresente, pero no reconocida, son solo algunas de las posibles propuestas.

Es necesaria una política coherente, con la participación de todos los implicados. La cultura y el arte es algo que caracteriza, diferencia y crea valor como país. Es un derecho constitucional. Es preciso un esfuerzo conjunto para que Artículo 41 de la Constitución sea algo realmente valorado. En períodos de dificultad surgen las mejores soluciones. En cultura se pueden hacer, solo hace falta voluntad de querer realizarlo

http://rubencaravaca.blogspot.com/2012/02/la-perdida-de-valor-de-la-cultura.html

La pérdida de valor de la cultura

Cada vez parece más que evidente que no estamos ante una crisis económica, sino ante un problema de modelo. Los gobiernos se afanan en tomar medidas que no parecen surtir los resultados esperados a pesar de los esfuerzos con que lo intentan. Se trata de parches sin que nadie tenga la valentía de hacer una operación a corazón abierto que cambie y regenere totalmente nuestra realidad. Vamos hacia una Europa moribunda indiferente para el resto del planeta.

 

En épocas de recortes la cultura es siempre uno de los sectores más perjudicados, gobierne quien gobierne. Los profesionales nos quejamos de ello sin ser capaces de vislumbrar que buena parte de lo que acaece es consecuencia de nuestro comportamiento, del valor con la que la hemos tratado. Más que el valor su no valor.

 

Nunca la hemos planteado como un derecho irrenunciable, como la sanidad, la educación o las prestaciones sociales. En la mayoría de las ocasiones nos hemos dejado llevar por su versión más mercantilista, comercial e industrial. El ladrillazo cultural, nunca cuestionado, es un ejemplo de ello. Equipamientos faraónicos en beneficio de las grandes constructoras, sin prever su utilidad posterior y la asignación de los recursos humanos y materiales necesarios para poder desplegar su actividad. Lo mismo se puede decir de múltiples festivales surgidos tras el desplome de la burbuja inmobiliaria que solo buscaban el beneficio económico y no una labor cultural real. Ambos objetivos no tienen por qué ser incompatibles.

 

La promoción de una cultura exclusivamente generadora de beneficios económicos, a través de términos y modelos como industrias culturales y/o creativas, bendecidas por la Cumbre de Lisboa, debates sobre leyes como la Sinde, SOPA y ACTA o normativas promovidas por las sociedades de gestión de derechos, han generado más visibilidad cultural pero ha perdido valor al ser tratada como un producto económico más, lo que supone la crítica y el alejamiento de la ciudadanía que no entiende que la creación se reduzca a números, estadísticas y cuentas.

 

La cultura ha abandonado su valor crítico y con ello el cordón umbilical con la sociedad. El espacio, la nube, que denunciaba los abusos del poder, la desigualdad, la corrupción, la disminución de los derechos humanos o los recortes democráticos, han dado paso a un enfoque mercantil, perdiendo credibilidad y con ello el abandono de buena parte de la población.

 

Todos somos responsables. Hemos hecho tanto hincapié en su visión más economicista que nos ha devorado el espacio, el territorio y sobre todo el pensamiento. Debemos asumir la responsabilidad e intentar que vuelva a ocupar el lugar que le corresponde. Un cambio de pensamiento que modifique la relación y por lo tanto la intervención en la gestión cultural.
Es una responsabilidad social. La cultura son personas y pensamientos, no mercancías, ni materiales de usar y tirar. No podemos ser cómplices de su banalización. Es preciso reflexionar e intervenir. Creación y creadores son algunas de nuestras mejores materias primas. En plena crisis, países como Alemania, Francia o Noruega, los primeros con mayor deuda proporcional que nosotros, han aumentado sus presupuestos culturales, es coherente y lógico. Tienen perfectamente asumido que el control viene por las ideas y no por las armas o la industria. Estaría bien que aprendiéramos de ellos en ese sentido y no solamente en aquellas medidas que propugnan recortes y disminución de derechos fundamentales para nosotros, permitiendo que sus promotores tengan más privilegios y control.

Fuente: Madridiario

Me he incorporado en este mes de febrero al Consejo de Administración de la Empresa Publica Madrid Arte y Cultura, empresa del Ayuntamiento de Madrid, empresa de gestión cultural…, estamos hablando de esas empresas de las que hoy se hablan tanto y mal…unas veces por que la identifican con  instituciones con escasas garantías  y otras porque actualmente la ideología liberal quiere intervenirlas para un cambio a la gestión publica – privada.
Lo estamos viendo en la educación, en la sanidad y ahora toca y rápido a la cultura.

La empresa publica MACSA, hasta hoy, es una empresa que ha tenido siempre beneficios, que ha venido abriendo actividades culturales en los distritos y que ha venido pagando a sus trabajadores en menos tiempo que la propia Administración municipal. Por ello desde el Grupo Municipal de IU hemos defendido su interes en el momento actual y la hemos defendido frente a otros modelos privatizadores.

Pues bien, la llegada del nuevo Delegado de las Artes, una persona que ha tenido su primer patinazo con la propuesta de voluntarios para trabajar en las bibliotecas públicas porque no tiene dinero para personal…., se ha caracterizado en el comienzo de su gestion en esta Empresa Pública por una acción “rompedora” y “agresiva” frente a todo lo anterior.

Lo primero que me ha llamado la atención es la forma con el que esta tratando a sus compañeros de un equipo de gobierno de su mismo partido, el Partido Popular ,y la poca voluntad de solucionar, lo que el entiende como problemas, en el marco de un traspaso ordenado, con escucha y con tiempo suficiente….llevando a un debate en los medios lleno de ambigüedades, descalificativos y confusiones.

En un ambiente de inseguridad legal ha cuestionado contratos y formas de gestión de la empresa hasta ahora gestionada por el equipo de Alicia Moreno y el equipo de Gallardón.

He vivido de cerca la petición de dimisión de la Consejera Delegada y de la Gerente, los interrogatorios para buscar motivos de ilegalidad en sus actuaciones y el escaso respeto a su trayectoria a su carrera profesional…cuestionando su actuación frente a la Empresa. Todo ello basado en la firma de unos contratos en el mes de diciembre, que considera hechos de forma irregular…

Unos contratos que no son ilegales, sino que incurren en una falta administrativa subsanable, unos contratos a los que les falto el informe de presupuestos y de los que no es obligatorio comunicar al Consejo de administración al ser renovaciones de los existentes…unos contratos que finalizaban en diciembre y se renovaron. Unos contratos  que  pueden darse por finalizados en cualquier momento.

Por otro lado, los ingresos de los directores artísticos en los teatros, no están regulados pero sí podríamos decir que mantienen una línea parecida en los grandes teatros españoles…..de lo que se le acusa, por ejemplo a D. Mario Gas es también una realidad en el director artístico del Teatro Real, que ingresa al mes casi el doble que él al incorporarse el pago de alojamiento.. son tradiciones laborales que tal vez, como otras, habría que revisar en estos momentos …pero que no se pueden calificar como una acción de  ilegalidad de un Consejo de Administracion….de eso si que estaba informada la hacienda municipal.

Pero mi gran pregunta es ¿por qué habrá este interés en desprestigiar a alguien que hace unos días era el equipo “maravilloso” de la Noche en Blanco,  Matadero Madrid, del Conde Duque, del apreciado Teatro Español,  de los Veranos de la Villa etc. etc. , a alguien que ha representado al mismo partido….a alguien que tiene un equipo con profesionales reconocidos , a alguien que conoce hoy la cultura madrileña mas que el nuevo delegado?

Y como sabemos que corren peores tiempos que vienen de la mano de este nuevo equipo de gobierno municipal del PP,  y que hay un objetivo prioritario  que es reducir el gasto ..ya mismo…en un 30% mas que el recorte previsto…pienso que hay que hundir el presente para crear el futuro …es decir abrir la puerta al empresariado y el capital privado en la gestión del teatro publico y la cultura municipal….

Si es urgente una política fiscal y retributiva en general….hagámosla… ajustar los ingresos de los altos cargos y gastos de  los gestores de las entidades financieras, los de algunos empresarios, los de algunos directores de medios de comunicación, los de algunos cargos politicos y los gastos abusivos e indemostrables en algunas Empresas Publicas….pero que no nos den gato por liebre…porque lo que esta ocurriendo aquí es difamar para poner en marcha medidas de reduccion que exige el plan economico financiero del Ayuntamiento de Madrid…un segundo recorte para saldar la deuda pendiente.
Esas medidas todavía mas duras en el sector público.

Sinceramente….a este nuevo equipo de las Artes que ha entrado con una fuerte exigencia de calidad democrática, de bajada de salarios a directivos, de transparencia en la gestión y de interés en el sector público al equipo anterior, habrá que exigirle una conducta basada en los mimos argumentos…lo que es cierto es que a fecha de hoy no conocemos sus intenciones.

Milagros Hernández
Concejala por IU
Portavoz en las Artes
Ayuntamiento de Madrid

Pública 12 por Rubén Caravaca

Posted by agetec On febrero - 7 - 2012 ADD COMMENTS

Artículo de Rubén Caravaca, presidente de AGETEC

La semana pasada tuvo lugar en el @cbamadrid una nueva edición de #Publica12 organizado por la Fundación Contemporánea con su director Alberto Fesser al frente. Un encuentro de información, intercambio y participación de profesionales de la gestión cultural; cuarenta actividades, sesenta ponentes, más de quinientos asistentes. Propuestas y debates para contrastar y compartir. A pesar de la que está cayendo en el ámbito cultural (cierre de equipamientos, EREs, despidos, recortes desmesurados, depresiones, asfixia a las iniciativas más innovadoras o propuestas de mecenazgo beneficiosas solo para las grandes corporaciones) la queja estuvo prácticamente ausente. Mirar adelante y no dejarse llevar por el pesimismo generalizado marcaron el encuentro.

 

De igual manera que una de las iniciativas más valoradas: 10×10 Pública. Quince experiencias elegidas entre las más de cuarenta presentadas. Iniciativas innovadoras, transgresoras, fomentando la participación y el emprendimiento. @Fabricanteideas presentamos “Comunicar la diversidad” basada en nuestra experiencia en el ámbito de la cooperación y comunicación cultural. Si Pública logra incorporar a la gestión cultural independiente, la que mantiene el tejido cultural de nuestro país, y a las propuestas más innovadoras –las de mayor reconocimiento y prestigio internacional– basadas en el procomún y la cultura libre, estaremos dando pasos significativos para mostrar nuestro mayor patrimonio: la diversidad cultural.

 

Nuestra cultura es mucho más que la institucional, la oficial, la más popular o la que acapara los medios de comunicación. Miles de creadores, actores, gestores están desarrollando propuestas que deberían divulgarse y ser reconocidas, 10×10 Pública lo ha evidenciado con luminosidad. Nuestra única imagen no debe ser la evidente. No sigamos recreándonos en obras y creadores que enorgullecen pero que no representan nuestro contexto actual.

 

Debemos aprovechar nuestra realidad territorial, sociológica y lingüística y mostrar nuestra diversidad cultural. No podemos seguir siendo solo un país de toros, flamenco y fútbol. Ni tampoco el de Goya, Picasso, Machado, Lorca, Almodóvar o Buñuel exclusivamente. No podemos derrochar en ladrillo y equipamientos que luego hay que condenar por no contar con los presupuestos necesarios para mantenerlos y gestionarlos. No debemos cerrar puertas a la investigación ni a la creación. Mientras todas las administraciones –no solo las gobernadas por el PP– reducen los presupuestos de cultura, Francia, Alemania y Noruega los incrementan, aunque la deuda de los dos primeros en términos porcentuales sea mayor que la nuestra.

 

Tenemos las mejores materias primas: creadores y científicos. Pongamos las condiciones para que el conjunto de la sociedad se enriquezca de ello y no tengan la necesidad de emigrar y que otros se beneficien, en primer lugar, de ello. Practiquemos realmente un patriotismo sincero que enorgullezca y no divida. Aprovechemos las múltiples experiencias existentes y las que surjan, poniéndolas al servicio de toda la comunidad.
Que no nos contagien el miedo los que pretenden que seamos un país sumiso incapaz de sacar provecho de lo mejor de sí mismo. Colaboremos y desarrollemos nuestra inteligencia colectiva en contraposición a los que proponen congoja y sacrificios. Sí se puede. La cultura, la investigación y el conocimiento tienen una labor diferencial que nos alejará de una supuesta única realidad, que sabemos falsa, que nos está llevando al peor de los mundos posibles.

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